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Urge modificar etiquetado mexicano por uno que beneficie a toda la población

Por R. Villaseñor Gómez

.- A tres años de su publicación en el Diario Oficial de la Federación y dos años de su implementación, está demostrado que el etiquetado nutrimental frontal de alimentos y bebidas no está funcionando.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016, el 83.5 por ciento de los encuestados no conocen la cantidad de calorías que requiere una persona sana de su misma edad y sexo, parámetro de base para el entendimiento del etiquetado.

La cifra aumenta a 89.3 por ciento cuando se les pregunta la cantidad de calorías que requiere un niño entre 10 y 12 años.

La misma encuesta indica que tan solo el 13.8 por ciento de la población opina que el etiquetado mexicano es “muy comprensible”, cuando la intención de esta herramienta es que sea muy comprensible para la mayoría de la población.

El Poder del Consumidor (EPC) realizó un sondeo con adultos en el que una vez más se demuestra que el etiquetado tipo GDA mexicano no es comprensible ni siquiera por la población adulta urbana y que por ende no cumple con su objetivo de desincentivar el consumo de alimentos ultraprocesados altos en calorías, azúcares, grasas saturadas y sodio.

Para que el etiquetado sea una medida realmente efectiva, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomienda a los países de la región implementar un “etiquetado al frente del envase que promueva las elecciones saludables al permitir identificar los alimentos de alto contenido calórico y bajo valor nutricional de manera rápida y sencilla”.

El etiquetado GDA implementado en 2014 por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) no cumple con estos criterios y por ende no logra cumplir con el objetivo entre la población mexicana, mucho menos entre la población infantil.

Además, un elemento grave de este etiquetado es que engaña a la población al utilizar un valor de referencia de azúcar de 90 gramos, cuando lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) son 50 gramos.

En contraste, Chile es un ejemplo no solamente para el etiquetado nutrimental sino de política integral en favor de la salud alimentaria.

El 27 de junio de 2016 entró en vigor la Ley de Alimentos que obliga a que se advierta por medio de sellos negros colocados en forma visible si un producto es alto en calorías, azúcares, grasas saturadas y/o sodio.

A un año de su implementación, la medida tiene un importante apoyo social, por ejemplo, según una encuesta, el 95 por ciento de las madres de preescolares y de los adolescentes están de acuerdo con que el Ministerio de Salud indique cuáles son los alimentos no saludables.

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