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México: tres razones para el optimismo y tres para la preocupación

Por Martín Langer

México terminó su participación en la Copa FIFA Confederaciones en la cuarta posición. Como podría esperarse al terminar exactamente en la mitad del número de equipos participantes, los dirigidos por Juan Carlos Osorio tuvieron puntos a destacar y otros en los que tendrán que trabajar en su camino a la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018.

A continuación, presentamos nuestro análisis sobre los claroscuros del Tri, primero con los argumentos para sonreír y luego aquellos para fruncir el ceño.

Razones para el optimismo

Un estilo atrevido y agradable: Durante varios lapsos de sus partidos, El Tri desplegó un futbol atractivo y tácticamente interesante. Los últimos 30 minutos del primer tiempo ante Alemania son los mejores que ha jugado el equipo en mucho tiempo. Muchas veces era una delicia ver al equipo tener su red de pases en medio campo. Su interesante enfoque en los tiros de esquina en contra, en donde dejaban hasta 4 jugadores libres para el contraataque resultó particularmente efectivo. No recibieron un solo gol a balón parado en el torneo.

Carácter ante la adversidad: En sus tres partidos de la fase de grupos, consiguió recuperarse de desventajas para sacar buenos resultados. Ante Alemania, pese a que no consiguió sobreponerse de la desventaja inicial, fue capaz no solo de emparejar el trámite del partido e incluso de dominar por completo a la futura campeona, al punto de disparar 25 veces a puerta por solo 12 de los germanos.

Brillantez individual: Algunos futbolistas mexicanos tuvieron un gran torneo. Guillermo Ochoa realizó probablemente las dos mejores atajadas de la Copa Confederaciones, ambas ante Portugal. Pese a jugar en una poco habitual posición de extremo izquierdo, Javier Hernández se confirmó como la referencia en ataque del Tri. Jonathan dos Santos dejó claro que ya es indispensable en el equipo y Andrés Guardado derrochó calidad y esfuerzo en cada partido que jugó, al punto que se puede perfectamente decir que su ausencia fue una de las causas principales de la derrota del Tri en semifinales.

Razones para la preocupación

Fragilidad defensiva: Pese a los lapsos de buen futbol, El Tri también tuvo momentos muy titubeantes, sobre todo a la hora de defender. México recibió 10 goles durante el torneo y se salvó de varios más. Los equipos rivales aprendieron rápidamente la fórmula perfecta para causar daño a los de Juan Carlos Osorio: presionar alto, provocar equivocaciones y lanzar rápidos contragolpes.

Incapacidad de superar las fases decisivas: Un dato escalofriante, México nunca ha sido capaz de ganar un partido de rondas finales en un torneo FIFA fuera de casa. En buena medida tiene que ver con un obvio aumento en la calidad de los rivales pero también por una cuestión de fortaleza mental. El Tri ha sido constantemente torturado por goles recibidos en los minutos finales y Rusia 2017 no fue la excepción, con el gol de Pepe en el 91′ que privó al equipo de conseguir el tercer puesto.

Metas no cumplidas: Dos de los objetivos del equipo en el torneo eran mejorar su resultado más importante fuera de casa en la Copa FIFA Confederaciones -un cuarto puesto en Alemania 2005- y generar un mayor consenso entre su exigente prensa y afición. Ninguno de los dos pudo ser cumplido. El Tri estuvo muy cerca de terminar en tercer lugar pero se le escapó en el último suspiro de su partido ante Portugal y el equipo de Juan Carlos Osorio sigue generando una acendrada división de opiniones en México, con defensores y críticos apasionados por igual.

 

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